Requisitos del candidato perfecto (Parte I): Proactividad.

Leyendo el periódico encontré (casualmente) un artículo que según él mismo manifestaba: “Desencriptamos el diccionario laboral“. Ésta es la primera entrada de 10 sobre dicho artículo, porque aquí hay mucho que contar…

Según la definición del artículo: pro-actividad es la capacidad que tenemos para llevar la iniciativa y pensar creativamente. Rezaba además que es uno de los factores más valorados por las empresas a la hora de elegir a sus candidatos junto a la polivalencia, la capacidad de adaptación, el trabajo individual, el conocimiento del sector, la organización, la gestión del tiempo y el trabajo en equipo.

Y si encima sabes asar castañas como un profesional sin que se te quemen, no tendrías que preocuparte en buscar trabajo ya que serías Superman, bueno no: a Superman lo del trabajo en equipo… le fallaba. Pero asar castañas como un pro, ¡si señor!

Cada vez que leo o escucho la cantidad de cualidades que “supuestamente” se pide al candidato perfecto me da por pensar en qué tipo de superhéroe tendrías que ser para poseerlas todas y además tener tiempo de lavarte la capa y que se te seque (mientras vas removiendo las castañas al mismo tiempo, claro está.)

Dejando el humor de lado… Estoy totalmente de acuerdo en que debes rodearte de profesionales con cualidades que te complementen y que deberías realizar tu trabajo de manera que salgas de él cada día satisfecho por haber dado el 100%. Esto debería ser algo que no hiciese falta ni pedirlo por parte de la empresa sino que estuviera implícito en todos nosotros como trabajadores.

Riñendo cariñosamente a los trabajadores de éste país (no a todos, afortunadamente) cuando uno llega a un nuevo trabajo con un contrato bajo el brazo solemos acomodarnos en nuestro puesto y convertirnos en amebas sin voz ni voto, sin voluntad propia.

Como hablaba en un anterior post, quizás se deba a que muchos de nosotros cursamos unos estudios que no encajan con el tipo de trabajo para el que están destinados o sencillamente que aspiramos a un puesto en el que ganar mucho dinero pero que realmente no nos motiva como trabajadores…

Es cierto que ser proactivo a veces no es fácil. Comentaba anteriormente que muchos jefes te impiden desarrollar tus habilidades por miedo a que les superes, otras veces es posible que ese desarrollo se salga de lo que ellos consideran y no encaje con el tipo de organización en la que te mueves. Lo que es cierto es que ser proactivo es algo innato que todos deberíamos desarrollar tanto en nuestra vida profesional como en la personal.

No estoy muy de acuerdo con la definición que el artículo da o al menos, parece sacada a retales de la definición original. El mismo creador de la palabra “Viktor Frankl“, lo definió como:

“ser capaz de escoger/adaptar nuestra forma de pensar o de ser respecto a las situaciones que enfrentamos a diario.”

Pero para entender lo que significa ser proactivo, deberíamos primeramente conocer su antónimo, lo que significa ser reactivo: una persona reactiva encaja perfectamente con el 99% de la población mundial, conocéis el dicho: ¿esperar a que te toque la lotería sin ni siquiera haber comprado un décimo? Veamos cuales son las principales diferencias…

Proactivo vs reactivo

  • Hacer que las cosas sucedan vs esperar a que las cosas sucedan.
  • Achantarse ante las dificultades de la vida vs tomar la decisión de ¿qué haces con ellas? y sobre todo ¿qué actitud tienes ante ellas?
  • Dejar que otros asuman la responsabilidad vs asumir la responsabilidad de lo que hacemos.
  • Trabajar aquello que te aporta un estado de bienestar vs anclarse en las dificultades.
  • Crear, investigar y dar a conocer nuevas ideas u oportunidades vs hacer lo que te mandan.
  • Creatividad vs costumbre.
  • Adaptarse al entorno vs esperar que el entorno se adapte a ti.
  • Buscar solución a los problemas vs dejar que otros lo solucionen.
  • Innovación vs tradición.
  • Trabajar con otros aportando y nutriéndose todo lo que se pueda vs trabajar de forma independiente sin contar con los demás.
  • Ganas continuas de aprender vs estancamiento profesional y personal.
  • Ante cualquier dificultad escoger la opción que mejor resultados te dé (o no hacer nada) vs no controlar tus impulsos ni tu forma de actuar.
  • Tomar decisiones (o no hacer nada) según tus principios o creencias vs tomar decisiones basadas en las opiniones o expectativas de otros.
  • Ser diferente vs intentar parecerse al resto.
  • Seguir adelante vs rendirse.
  • Nadar contracorriente vs seguir a la corriente.

En resumen, proactividad significa:

“Tomar el control de tu vida”

Todos somos proactivos en algunas cosas y reactivos en otras, existen pocas personas que pertenezcan a un sólo bando. Pero lo cierto es que hay una gran diferencia entre hacer la tarea o actividad que un profesor te manda aunque no estés de acuerdo o te parezca inútil (reactivo) y elegir la carrera profesional que vas a cursar porque tu profesor te la recomiende aunque no te guste (reactivo). Por la misma razón, existiría una gran diferencia entre elegir no realizar un examen final porque no te parece justo o necesario (proactivo) y realizar tus estudios a distancia porque no te adaptas o no te parece adecuado el plan de estudios ofertado en un centro cercano a tu domicilio (proactivo).

¿Y tú? ¿Eres proactivo o reactivo?

Nos vemos en el siguiente post, te espero!

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