¿Cómo convertir una mala idea de negocio en un excelente plan de empresa?

Definición “propia” de plan de empresa: Planificación exhaustiva y absurda de elementos que son variables en el tiempo y que tan sólo lee 1 de cada 1.000 inversores (el resto se quedan dormidos en la 4ª hoja…)

Se confirma: no me gustan nada los planes de empresa. Al menos, no la idea general que tenemos de ellos… Me gustan los business model canvas: me gustan los tableros llenos de post-it y las libretas llenas de apuntes e ideas. Me gusta el caos de no saber a lo que nos vamos a enfrentar mañana y de no medirlo todo al milímetro.

Soy un alma creativa, ¡qué le vamos a hacer!

Pero cuando nos enfrentamos a una nefasta idea de negocio (propia o externa) y aún así, hay que desarrollarla lo mejor que se pueda, es posible que pasemos por las siguientes fases:

1ª. Negación: Yo no elegí esto y no quiero hacerlo. ¡ME NIEGO!

2ª. Enfado e indiferencia: No quiero hacerlo y no me importa.

3º. Resignación: No me importa, pero no me queda más remedio.

4º. Negociación: No me queda más remedio, así que vamos a hacerlo.

5º. Ánimo: Ya que vamos a hacerlo, que salga lo mejor que se pueda.

6º. Autoconfianza: Yo puedo con eso y más, así que vamos a hacer el mejor plan de empresa!

Y cuando acabas y lo presentas, te pones a hibernar durante una semana entera porque acabas vacía y sin alma. Jajaja. Es broma. Pero estoy segura de que alguno de vosotros habéis pasado por alguna de éstas fases (o todas) en algún momento de vuestra vida y sabéis de lo que hablo…

Lo cierto es que por mi experiencia, no hay nada peor que trabajar en un proyecto en el que no crees. No importa por dónde lo cojas: ni se atiene a la realidad ni tiene sentido en sí mismo (ni aquí ni en ningún lugar paralelo donde poder desarrollarlo).

¿Y ahora qué hacemos?

Porque he estado donde tú estás ahora mismo y seguramente lo volveré a estar en el futuro; se me ocurrió que podría darte algún que otro consejo para que frente a la misma situación puedas desarrollar tu trabajo de la mejor manera antes de ¡mandarlo todo a freír espárragos!(o croquetas, ummmm, croquetas…)

  • No te desanimes: Lo sé, cuando tienes ante ti una mala idea es muy difícil encontrar algo que te motive, pero recuerda: estoy aquí contigo, pasé por donde tú y sigo vida, así que no te desanimes, ¡acabamos de empezar!
  • Intenta darle todas las vueltas posibles a la idea: Las ideas, como todo en esta vida, tienen las horas contadas a no ser que las traigas a tu terreno; por lo que siempre es posible que reinventes esa nefasta idea en algo interesante y viable si le das la vuelta hacia todas las posibilidades que se te ocurran (Brainstorming o lluvia de ideas).
  • Si la idea está muy estructurada y es inamovible, intenta negociar las variables adjuntas con su correspondiente justificación: Algo que me ocurre a menudo cuando me entregan un plan que no tiene por dónde cogerlo lo mires por donde lo mires; es intentar negociar variables pequeñas (financiación, trabajadores, distribuidores, proveedores, clientes, entorno competitivo, plan financiero, etc…) que quizás a simple vista para el cliente no parezcan importantes, pero que pueden convertir una mala idea en un plan de empresa mucho más razonable.
  • Crea un entorno empático con el cliente para que deposite su confianza en ti: Se supone que ésto ya estaba implícito desde el principio, ¿verdad? Pues no. La mayoría de los clientes te confiarán sus ideas, sus esperanzas de éxito y sus proyectos, pero crear un vínculo de confianza con el cliente requiere de la voluntad de ambas partes y de tu bendita y resignada paciencia con ellos.
  • Lee hasta que se te caigan los ojos: Bueno, quizás no tanto, jajaja. Pero como he dicho anteriormente: ¡La información es poder! Quizás encuentres algún camino distinto que tomar o alguna idea/temática que pueda complementar la idea principal y hacerla más atractiva. Todo depende del cliente al que te enfrentes (mira como lo he dicho, ¡ENFRENTES!), pero si utilizas esa información para argumentar los posibles cambios y has generado suficiente confianza en el cliente, podrás traer el plan a tu terreno con mayor facilidad.
  • Rodéate de los mejores (si puedes…): Si trabajas solo, tener buenos colaboradores que te quiten trabajo y no te sumen cargas innecesarias siempre es un acierto, pero cuando trabajas junto a otros obligatoriamente y éstos suponen una carga para ti… ¡MALO!

Un par de consejos:

  • Trabajar con otros no significa trabajar todos en todo, da autonomía a los demás igual que tú quieres tener la tuya y reparte las tareas del proyecto según sus cualidades y aptitudes.
  • Infunde respeto y ánimo entre los tuyos: Lo que en casa comúnmente llamamos un “tira y afloja”. Diles lo que tienen que hacer, pero anímales a hacerlo en un entorno sin estrés dentro de los plazos de entrega obligatorios. Ofrécete a ayudarles y proporciónales los materiales que creas que pueden hacer de la idea un proyecto válido; pero no cargues tú con todo el trabajo. Ofrece tus opiniones si te las piden; si no estás seguro de algo, reenvía a vuestro supervisor o jefe y hazle partícipe (al jefe o jefa) de todo lo que acontezca en el equipo durante la creación del proyecto.

RECUERDA: Son tus compañeros, no el enemigo…

  • Se razonable frente a las demandas del cliente y si no puedes con ello, rechaza el proyecto: No cargues con cosas que sabes de antemano que no podrás realizar, por mucho que te guste o quieras participar en ello. A veces, un NO a tiempo evita males mayores.
  • No culpes a los demás por lo que no eres capaz de hacer por ti mismo: Siento decirte que si es tu trabajo, te vas a encontrar con 99 ideas de negocio tremendamente malas frente a 1 que parezca medianamente buena. Tú eres el experto (o experta) por lo que si el proyecto no funciona la culpa será tuya aunque la idea de negocio sea imposible de llevar a cabo, así que: “agárrate los machos” y trabaja duro para que ese proyecto imposible se convierta en algo estupendo; al fin y al cabo, lleva tu marca y si eres tan estupenda (o estupendo) en tu trabajo como creo, estoy segura de que lo conseguirás.
  • No tengas miedo al fracaso: Si algo va mal en tu proyecto o no sale como esperabas, no te preocupes (lo sé: del dicho al hecho…) Se necesitan al menos ¿25/50? pruebas de ensayo y error para conseguir algo bueno, así que si estás pensando que fracasaste porque algo salió mal y el proyecto no salió adelante, no desesperes. Analiza lo que ocurrió: si fue culpa tuya o de tu equipo, no volverás a fallar en eso la próxima vez y si no lo fue, acepta que hay cosas que no podemos controlar y que a veces, ganar no es posible.
  • Enfréntate a tus peores miedos (por tu propio bien): Como decía antes, la mayoría de las ideas de negocio son nefastas hasta que alguien llega y les da la vuelta. Así que no te desanimes. Seguramente pasarás por todas las fases antes de comprender que eres tú el que tiene que ” tirar del carro” o de la idea de negocio para convertirla en algo espectacular, así que no tengas miedo. Ésto le ocurre a miles de personas cada día, lo que pasa es que no lo van contando por ahí…

Por último, me gustaría recordarte algo:

No importa la idea, sino lo que hacemos con ella. 

 

Nos vemos en el siguiente post, te espero!

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5 comentarios en “¿Cómo convertir una mala idea de negocio en un excelente plan de empresa?

  1. Soy tu fan. 🙂

    Y aparte de esto (que es cierto), decirte que es un post cargado de tiros con bala. Lleno de intencionalidad, quiero decir. Que va donde duele, donde nos estancamos y donde nos manejamos a diario, por tanto, interesante.

    Comparto. 😉 Un beso.

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    • La admiración es mutua, me temo… Jejeje.

      Verás, cuando nacía hace un año (largo) la idea de éste blog, mi intención en el enfoque del mismo siempre se remitía a compartir mis experiencias y mis conocimientos para intentar ayudar a los demás. Porque esa es mi definición de Social Media: compartir unos con otros todo lo que podamos para sentirnos menos solos en este enorme universo cibernético en el que vivimos.

      Quizás es porque soy hija única y no tenía en casa modelo con quién compararme, observar o a quién preguntar directamente; pero durante mucho tiempo pensé que las cosas que me ocurrían me pasaban a mí sola y que tenía que lidiar con ellas, sola. Sin embargo, conforme vas conociendo a más gente en profundidad, aprendes que a todos nos pasa lo mismo, solo que tenemos un miedo atroz a mostrarle a los demás nuestras debilidades. NO es mi caso, o al menos, desde hace mucho tiempo no es algo que me preocupe… Soy una persona muy crítica, con mi entorno y más aún conmigo misma; pero es porque creo que no hay límites ni topes en esta vida: todo es mejorable y quizás algún día muera sin haber conseguido ser la mejor versión de mí misma, pero lo que tengo muy claro es que lo intentaré cada día hasta que no me quede una pizca de aliento…

      La idea de éste blog siempre ha sido que aquellos que acaben aquí (por casualidad) sepan que no están solos en el mundo, que lo que les pasa a ellos no es exclusivo y sobretodo que hay distintas formas de salir de las peores situaciones (creo que es un deber moral ayudar a otros cuando se tropiezan con una piedra: no para que no se caigan!, sino para que aprendan a levantarse y seguir adelante) pero que con el apoyo de los demás el camino se hace mucho menos angosto…

      Mil gracias por el comentario, espero que sigas disfrutando con la lectura de mis post.

      BSS!

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      • Comparto hasta tal punto tu visión de todo esto que pareciera que lo podría haber escrito yo perfectamente. Jaja. Salvo lo de ser hija única (yo tengo una hermana maravillosa), todo lo demás lo suscribo y me identifico con ello. Con la autoexigencia, con la crítica constructiva que lleva a las personas exigentes a no conformarse nunca porque siempre hay algo que hacer mejor y con lo poco que me gustan las actitudes desidiosas o vagas, digamos. Esta actitud, el perfeccionismo, sin caer en la obsesión, es tan potente que no parece haber nada que se nos ponga por delante. Los sueños se cumplen, Ruth, siempre y cuando se trabaje por ellos y predispongamos todo nuestro ser para ello.

        Un beso enorme. Claro que sigo disfrutando con tus posts. 😉

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  2. Madre mía Ruth…. ten un poquito de compasión por los que vamos detrás de ti!!! No se porque este post huele a proyecto integrado… o a plan de empresa o a como se llame xD Miedito me da segundo. Gran post, a ver si terminamos ya y nos tomamos esas tapas eeee!! un abrazo

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    • Ains, qué te voy a contar…

      Olía a mala idea desde el principio, pero cuando no tienes otra opción que sacar las cosas adelante o le prendes fuego a todo o tiras hacia delante como si no hubiera vida.

      Deseando acabar, presentarlo y dedicarme a otras cosas (como a esas tapas pendientes, por ejemplo 😉)

      Ánimo, ya queda poco!

      Bss!

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