Cómo no arruinar a tu empresa en un año (o antes…)

El emprendimiento está de moda!

Bueno, está de moda relativamente. Cuando en 2008 el mundo mundial entró en crisis económica (en principio, solo económica), en este país la culpa se la echaron a los bancos y a la construcción (burbuja inmobiliaria) y como remedio, en un sistema mixto keynesiano como el que vivimos en vez de hacer lo que se debe de hacer, al Gobierno no se le ocurrió otra cosa que volver a montar otra burbuja pero esta vez un poco más grande: el Emprendimiento.

Vayamos por partes:

El sistema económico financiero de Keynes nos dice que si hay una deuda (sea de quien sea) y esta no se puede pagar, la culpa es de ambas partes, por lo que los acreedores (Alemania, principalmente) de deuda pública deberían bajar sus exigencias a los países en crisis hasta que estos comiencen a resurgir de nuevo. Lo mismo ocurriría con los Bancos y Cajas de ahorro, si confiaron en sus clientes de manera irracional (aquello de: ¿quieres un piso? vale, concedido y además te doy un poco más para que te compres un coche nuevo aunque no puedas pagarlo porque tu sueldo es inestable y escaso, ya luego veremos…) y el impago de dichas hipotecas y préstamos están motivados por la crisis financiera que nos ocupa, deberían entonar el mea culpa y sacrificar ciertos beneficios en vez de exclusivamente asfixiar a los deudores.

Pero vamos con la mejor parte, según la teoría del sistema mixto, cuando entramos un proceso de recesión lo que el gobierno debería hacer es crear más empleo público (para que los funcionarios públicos consuman, las empresas deban generar más productos/servicios y por lo tanto generar más empleo privado que a su vez vuelve a la misma situación del principio…), bajar los impuestos (sobre todo a aquellos que menos tienen), emitir más dinero y endeudarse fiscalmente. Pues no, lo que hace el gobierno de este país (porque las arcas estaban vacías debido en gran parte al mal uso del dinero público y de los “apropiamientos indebidos” de algunos de sus cargos…) es crear e incentivar la cultura del emprendimiento como la salvación a la crisis. Olé, si señor, lo estáis petando… Jajaja.

Para ello creó entre los años 2013-2015 la Ley de apoyo a los emprendedores donde supuestamente ayudaba a la creación de empleo privado (que ha acabado siendo auto-empleo en muchos casos en micro-pymes con contratos basura, si hay contratos…) y a la mejora del sistema económico del país.

Pues situándonos en ese marco es donde comienza este post (lo anterior era un: VAMOS A PONERNOS EN LA SITUACIÓN ABSURDA QUE NOS HA LLEVADO A ESTO…)

Lo primero que tengo que decir es que no todo el mundo está capacitado por medios externos y/o internos para llevar a cabo una gran idea o un proyecto innovador. Puede que tu idea de negocio sea lo mejor que ha ocurrido en años, pero que tengas una gran idea o que tu proyecto sea único no te convierte de la noche a la mañana en un gran emprendedor.

El emprendedor nace, está en su espíritu, es un líder nato. Es capaz de encontrar soluciones donde nadie más la ve, consigue que su idea se vaya transformando hacia una necesidad real para los clientes, apoya y crea un puesto de trabajo digno para su equipo, se reinventa mil veces antes de tirar la toalla, pero si ve que la cosa no funciona, recapacita, mira hacia atrás y vuelve comenzar. Señores/as, ser emprendedor no es ser autónomo ni el jefe de nadie, es un estatus que no todos podemos alcanzar por mucha formación que tengamos.

Debido a la publicidad a bombo y platillo que se ha venido haciendo estos últimos años sobre el emprendimiento, son muchas las “almas cándidas de dios” que en su desesperación han puestos sus ahorros e ilusiones en montar un negocio rentable frente a la situación de crisis y desempleo que nos ocupa.

Pero como comentaba antes, ser un emprendedor no es ser un empresario o ser un autónomo, por lo que una gran parte de empresas se han visto en la tesitura de cerrar en menos de un año por la mala gestión de la misma que se venía haciendo.

Resulta curioso cuando trabajas en un lugar donde a diario deambulan muchos empresarios, ver como muchos de los que aún sobreviven pasan de los 50 años y que la mayoría tienen negocios que en España llamaríamos de “toda la vida”: restaurantes, tiendas de muebles, estancos, tiendas de comestibles, farmacias, papelerías o profesionales como pintores, albañiles, electricistas, etc…

Bien, pues hoy vamos a centrarnos en el polo opuesto, un perfil de unos 25-35 años, recién titulados, con poca experiencia laboral, que se han acogido al plan de emprendedores para montar su propio negocio debido a la falta de empleo en su rama o del empleo precario o basura del que os hablaba antes. No hablamos de una super-mega-idea revolucionaria (que se da muy pocas veces) ni de un nicho de mercado no cubierto o poco explorado. Hablamos de personas jóvenes que han terminado sus estudios universitarios o de fp y se encuentran en situación de desempleo o en una maraña de contratos basura que no les dan ni para subsistir, por lo que deciden montar un negocio, del que ya existen como 10.000 en todo el territorio y del que solo conocen lo que han aprendido en sus clases de universidad/fp o en algún curso sobre emprendimiento.

Lo primero que suele ocurrir es que estas personas se acercan a una gestoría, asesoría o centro de emprendimiento a pedir consejo. Quieren montar una empresa que no les cueste mucho y de la que puedan recibir ayudas… Pues muy bien, eso no existe. Al menos no en la mayoría de los casos.

  • El mínimo de capital en una empresa se estima en 3.000€ de inversión los primeros meses, teniendo en cuenta que tu empresa vaya a tener beneficios el primer año, sino… pon un poco más.
  • La ley de emprendedores te rebaja las cuotas a la seguridad social como autónomo dependiendo de tu edad durante los 2-3 primeros años, pero salvo el primer año la diferencia no supera los 1500 euros anuales, o lo que es lo mismo, 125 € al mes de autónomo, que tampoco es para tirar cohetes.
  •  El resto de medidas, se centran en unas pocas opciones como el criterio de caja (no declarar el IVA de una factura hasta haber sido cobrada, pero ojo, dentro del tiempo establecido, no para siempre…), la re-financiación de deudas y poco más.
  • Los bancos no están financiando empresas a no ser que su base tecnológica se oriente hacia la innovación y los pocos beneficios que dan a empresas de nueva creación son escasos y llenos de epígrafes trampa.

Además, me he encontrado durante estos años en las diferentes empresas donde he estado en que los nuevos emprendedores cometen fallos terroríficos durante su legado que no hace sino cargarse la empresa que ellos mismos han creado con tanto esfuerzo.

  • Tu empresa es tuya: ni vacaciones ni descanso, si quieres que tu empresa prospere, olvídate de trabajar media jornada o solo entre semana, sobre todo si trabajas en una microempresa y al menos durante el primer año.
  • Tu empresa la diriges tú: nada de delegar responsabilidades en otros a no ser que sea una empresa mediana-grande. Si tú eres el dueño y/o el jefe, debes asumir tu responsabilidad y estar por encima de todos, al menos al principio.
  • Los clientes no vienen solos, hay que ir a buscarlos: a pesar de que el papel de comercial no es de los que más me gustan, es imprescindible contar con un buen comercial que capte clientes y sobre todo que genere buenas relaciones entre la empresa, los productos/servicios y los clientes.
  • Tu empresa, sea del tipo que sea, debe estar en redes sociales: no te digo que te crees una página web con un blog si tienes una carnicería pero si que tengas una fan page en facebook y que ofrezcas pedidos a domicilio o a recoger en la tienda por whatsapp, por ejemplo.
  • Si tu empresa no funciona, no te esperes, ciérrala y a otra cosa: A veces, creyendo que las cosas mejorarán tiramos de la empresa más de lo que deberíamos, no lo dudes, si algo no funciona cambia el chip y vete a por otra cosa, es mejor cerrar la empresa a tiempo que quedar endeudado hasta la cejas.
  • Un asesor bien pagado no tiene precio: Por la parte que me toca, contar con un buen asesor fiscal, contable y laboral (en principio) es lo mejor que te puede pasar si eres novato y no tienes una formación en ciertos aspectos (y aunque la tengas). Pero eso sí, te advierto, existen muchos casos que por pagar 20 euros menos una empresa ha cambiado de asesor y luego ha tenido que volver al mismo con la cabeza gacha, así que céntrate en elegir a un asesor que te ayude a llevar adelante tu empresa y no al contrario.

Para finalizar, tengo que decirte que si has decidido montar tu propia empresa, este post jamás se creó para desanimarte, al contrario. Quiero que sepas que a diario veo empresas que tenían muy buenas proyecciones de negocio fracasar por no pensar bien las cosas o tomas las decisiones adecuadas. Montar una empresa, por mucho plan de emprendimiento que se haya creado jamás ha sido fácil y mucho menos mantenerla en el tiempo…

Si quieres convertirte en un emprendedor montando tu propia empresa, lo primero que debes hacer es buscar toda la información posible, tomar decisiones basadas en la realidad y elegir un equipo interno y externo que camine contigo en tu trabajo y no contra ti.

Espero de todo corazón que si dentro de un año estás leyendo esto y tu empresa sigue en pie, vuelvas a leerlo y me digas si tenía o no razón, ¿te parece?

Mientras tanto, ánimo… TÚ PUEDES!

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