Cómo no arruinar a tu empresa en un año (o antes…)

El emprendimiento está de moda!

Bueno, está de moda relativamente. Cuando en 2008 el mundo mundial entró en crisis económica (en principio, solo económica), en este país la culpa se la echaron a los bancos y a la construcción (burbuja inmobiliaria) y como remedio, en un sistema mixto keynesiano como el que vivimos en vez de hacer lo que se debe de hacer, al Gobierno no se le ocurrió otra cosa que volver a montar otra burbuja pero esta vez un poco más grande: el Emprendimiento.

Vayamos por partes:

El sistema económico financiero de Keynes nos dice que si hay una deuda (sea de quien sea) y esta no se puede pagar, la culpa es de ambas partes, por lo que los acreedores (Alemania, principalmente) de deuda pública deberían bajar sus exigencias a los países en crisis hasta que estos comiencen a resurgir de nuevo. Lo mismo ocurriría con los Bancos y Cajas de ahorro, si confiaron en sus clientes de manera irracional (aquello de: ¿quieres un piso? vale, concedido y además te doy un poco más para que te compres un coche nuevo aunque no puedas pagarlo porque tu sueldo es inestable y escaso, ya luego veremos…) y el impago de dichas hipotecas y préstamos están motivados por la crisis financiera que nos ocupa, deberían entonar el mea culpa y sacrificar ciertos beneficios en vez de exclusivamente asfixiar a los deudores.

Pero vamos con la mejor parte, según la teoría del sistema mixto, cuando entramos un proceso de recesión lo que el gobierno debería hacer es crear más empleo público (para que los funcionarios públicos consuman, las empresas deban generar más productos/servicios y por lo tanto generar más empleo privado que a su vez vuelve a la misma situación del principio…), bajar los impuestos (sobre todo a aquellos que menos tienen), emitir más dinero y endeudarse fiscalmente. Pues no, lo que hace el gobierno de este país (porque las arcas estaban vacías debido en gran parte al mal uso del dinero público y de los “apropiamientos indebidos” de algunos de sus cargos…) es crear e incentivar la cultura del emprendimiento como la salvación a la crisis. Olé, si señor, lo estáis petando… Jajaja.

Para ello creó entre los años 2013-2015 la Ley de apoyo a los emprendedores donde supuestamente ayudaba a la creación de empleo privado (que ha acabado siendo auto-empleo en muchos casos en micro-pymes con contratos basura, si hay contratos…) y a la mejora del sistema económico del país.

Pues situándonos en ese marco es donde comienza este post (lo anterior era un: VAMOS A PONERNOS EN LA SITUACIÓN ABSURDA QUE NOS HA LLEVADO A ESTO…)

Lo primero que tengo que decir es que no todo el mundo está capacitado por medios externos y/o internos para llevar a cabo una gran idea o un proyecto innovador. Puede que tu idea de negocio sea lo mejor que ha ocurrido en años, pero que tengas una gran idea o que tu proyecto sea único no te convierte de la noche a la mañana en un gran emprendedor.

El emprendedor nace, está en su espíritu, es un líder nato. Es capaz de encontrar soluciones donde nadie más la ve, consigue que su idea se vaya transformando hacia una necesidad real para los clientes, apoya y crea un puesto de trabajo digno para su equipo, se reinventa mil veces antes de tirar la toalla, pero si ve que la cosa no funciona, recapacita, mira hacia atrás y vuelve comenzar. Señores/as, ser emprendedor no es ser autónomo ni el jefe de nadie, es un estatus que no todos podemos alcanzar por mucha formación que tengamos.

Debido a la publicidad a bombo y platillo que se ha venido haciendo estos últimos años sobre el emprendimiento, son muchas las “almas cándidas de dios” que en su desesperación han puestos sus ahorros e ilusiones en montar un negocio rentable frente a la situación de crisis y desempleo que nos ocupa.

Pero como comentaba antes, ser un emprendedor no es ser un empresario o ser un autónomo, por lo que una gran parte de empresas se han visto en la tesitura de cerrar en menos de un año por la mala gestión de la misma que se venía haciendo.

Resulta curioso cuando trabajas en un lugar donde a diario deambulan muchos empresarios, ver como muchos de los que aún sobreviven pasan de los 50 años y que la mayoría tienen negocios que en España llamaríamos de “toda la vida”: restaurantes, tiendas de muebles, estancos, tiendas de comestibles, farmacias, papelerías o profesionales como pintores, albañiles, electricistas, etc…

Bien, pues hoy vamos a centrarnos en el polo opuesto, un perfil de unos 25-35 años, recién titulados, con poca experiencia laboral, que se han acogido al plan de emprendedores para montar su propio negocio debido a la falta de empleo en su rama o del empleo precario o basura del que os hablaba antes. No hablamos de una super-mega-idea revolucionaria (que se da muy pocas veces) ni de un nicho de mercado no cubierto o poco explorado. Hablamos de personas jóvenes que han terminado sus estudios universitarios o de fp y se encuentran en situación de desempleo o en una maraña de contratos basura que no les dan ni para subsistir, por lo que deciden montar un negocio, del que ya existen como 10.000 en todo el territorio y del que solo conocen lo que han aprendido en sus clases de universidad/fp o en algún curso sobre emprendimiento.

Lo primero que suele ocurrir es que estas personas se acercan a una gestoría, asesoría o centro de emprendimiento a pedir consejo. Quieren montar una empresa que no les cueste mucho y de la que puedan recibir ayudas… Pues muy bien, eso no existe. Al menos no en la mayoría de los casos.

  • El mínimo de capital en una empresa se estima en 3.000€ de inversión los primeros meses, teniendo en cuenta que tu empresa vaya a tener beneficios el primer año, sino… pon un poco más.
  • La ley de emprendedores te rebaja las cuotas a la seguridad social como autónomo dependiendo de tu edad durante los 2-3 primeros años, pero salvo el primer año la diferencia no supera los 1500 euros anuales, o lo que es lo mismo, 125 € al mes de autónomo, que tampoco es para tirar cohetes.
  •  El resto de medidas, se centran en unas pocas opciones como el criterio de caja (no declarar el IVA de una factura hasta haber sido cobrada, pero ojo, dentro del tiempo establecido, no para siempre…), la re-financiación de deudas y poco más.
  • Los bancos no están financiando empresas a no ser que su base tecnológica se oriente hacia la innovación y los pocos beneficios que dan a empresas de nueva creación son escasos y llenos de epígrafes trampa.

Además, me he encontrado durante estos años en las diferentes empresas donde he estado en que los nuevos emprendedores cometen fallos terroríficos durante su legado que no hace sino cargarse la empresa que ellos mismos han creado con tanto esfuerzo.

  • Tu empresa es tuya: ni vacaciones ni descanso, si quieres que tu empresa prospere, olvídate de trabajar media jornada o solo entre semana, sobre todo si trabajas en una microempresa y al menos durante el primer año.
  • Tu empresa la diriges tú: nada de delegar responsabilidades en otros a no ser que sea una empresa mediana-grande. Si tú eres el dueño y/o el jefe, debes asumir tu responsabilidad y estar por encima de todos, al menos al principio.
  • Los clientes no vienen solos, hay que ir a buscarlos: a pesar de que el papel de comercial no es de los que más me gustan, es imprescindible contar con un buen comercial que capte clientes y sobre todo que genere buenas relaciones entre la empresa, los productos/servicios y los clientes.
  • Tu empresa, sea del tipo que sea, debe estar en redes sociales: no te digo que te crees una página web con un blog si tienes una carnicería pero si que tengas una fan page en facebook y que ofrezcas pedidos a domicilio o a recoger en la tienda por whatsapp, por ejemplo.
  • Si tu empresa no funciona, no te esperes, ciérrala y a otra cosa: A veces, creyendo que las cosas mejorarán tiramos de la empresa más de lo que deberíamos, no lo dudes, si algo no funciona cambia el chip y vete a por otra cosa, es mejor cerrar la empresa a tiempo que quedar endeudado hasta la cejas.
  • Un asesor bien pagado no tiene precio: Por la parte que me toca, contar con un buen asesor fiscal, contable y laboral (en principio) es lo mejor que te puede pasar si eres novato y no tienes una formación en ciertos aspectos (y aunque la tengas). Pero eso sí, te advierto, existen muchos casos que por pagar 20 euros menos una empresa ha cambiado de asesor y luego ha tenido que volver al mismo con la cabeza gacha, así que céntrate en elegir a un asesor que te ayude a llevar adelante tu empresa y no al contrario.

Para finalizar, tengo que decirte que si has decidido montar tu propia empresa, este post jamás se creó para desanimarte, al contrario. Quiero que sepas que a diario veo empresas que tenían muy buenas proyecciones de negocio fracasar por no pensar bien las cosas o tomas las decisiones adecuadas. Montar una empresa, por mucho plan de emprendimiento que se haya creado jamás ha sido fácil y mucho menos mantenerla en el tiempo…

Si quieres convertirte en un emprendedor montando tu propia empresa, lo primero que debes hacer es buscar toda la información posible, tomar decisiones basadas en la realidad y elegir un equipo interno y externo que camine contigo en tu trabajo y no contra ti.

Espero de todo corazón que si dentro de un año estás leyendo esto y tu empresa sigue en pie, vuelvas a leerlo y me digas si tenía o no razón, ¿te parece?

Mientras tanto, ánimo… TÚ PUEDES!

D.A.F.O. PERSONAL: ¿Qué es y para qué sirve?

Hace casi dos años creaba este D.A.F.O. para una de mis clases:

DAFO Personal

DAFO Personal

Creo que tardé como 5/6 tardes en conseguir encontrar las palabras concretas para llenar cada uno de los huecos y aún así no terminé muy contenta del resultado. Pero…

¿Qué es un DAFO?

Como definición general diríamos que un DAFO, FODA, DOFASWOT en ingles es básicamente un estudio de las 4 características principales (internas, externas, positivas y negativas) que podemos encontrarnos en una persona, empresa, producto o servicio y/o proyecto.

Yo me centraré en el tema personal como ejemplo, pero conforme vayamos avanzando en el tema veréis como es muy fácil aplicarlo a empresas, proyectos, productos, estudios, etc…

El DAFO divide las características principales a estudiar en 4:

Internas y positivas: FORTALEZAS

Son tus cualidades o habilidades, ya seas una empresa, proyecto, producto, trabajador o persona individual. Estas te definen de forma positiva, son aquellas cualidades en las que debes centrarte y potenciarlas al máximo ya que es aquello en lo que eres el mejor y el único.

Internas y negativas: DEBILIDADES

Siguen siendo tus cualidades o habilidades, pero te definen de “cierta forma” negativa: son aquellas cualidades o habilidades en las que debes mejorar o superarte. Pueden ser miedos, actividades en las que no eres muy bueno (y por lo tanto existen personas mejores en ese área) o bloqueos que te impiden avanzar.

Externas y positivas: OPORTUNIDADES

No son modificables como las cualidades o habilidades propias ya que vienen del exterior, pero en cierta manera vienen “influenciadas” por las características internas positivas y negativas: son las circunstancias favorables que nos encontramos en la vida que dependen directamente de las características internas positivas y negativas, ya sea si las sabemos aprovechar o no.

Externas y negativas: AMENAZAS

Tampoco son modificables como las oportunidades por provenir del exterior: son aquellas circunstancias negativas que nos impiden acercarnos a nuestro objetivo. Pero como veremos más adelante, no son totalmente negativas: depende de nosotros y de nuestras características internas si las usamos como una barrera o aprendemos a sortearlas o saltarlas.

¿Para qué sirve?

Los DAFOS nos ayudan a evaluar mejor una situación concreta, mejorar nuestras capacidades, darnos cuenta de los errores cometidos o tomar decisiones frente a un problema concreto. Se pueden usar tanto para temas empresariales: proyectos, toma de decisiones, creación de nuevos productos, equipos de trabajo, instalaciones, nuevos mercados, mejoras internas en la producción o distribución, etc…; como para temas personales: búsqueda de empleo, elegir los estudios a cursar, mejorar tus habilidades, potenciarlas, etc…

Nos ayudan a mejorar aquellos aspectos negativos internos que nos bloquean y a aprender a sortear los externos que nos encontramos en el camino. Pero además, nos enseñan cómo somos según nosotros mismos y cómo nos ven los demás (lo veremos más adelante, os lo prometo) que con frecuencia suelen ser ideas bastante diferentes.

¿Y ya está?

Por supuesto que no: la idea de crear un DAFO no debería basarse sólo en tomar decisiones o cambiar aspectos de nuestra vida: debería ser un reto personal en el que profundizar para poder mostrar la mejor versión de nosotros mismos.

Los DAFO nos ayudan no sólo de forma interna sino también externa. Mejoran las situaciones a nuestro alrededor y por lo tanto, influyen en todo aquello que tocamos:

Si somos una persona: Un DAFO tendrá en cuenta a nuestra familia, puesto de trabajo, transportes públicos y privados, estudios realizados, compañeros de trabajo, clientes, proveedores y prestadores de servicios, jefes, entidades públicas, gustos, amigos, aficiones, etc…

Si lo realizamos para un proyecto: Un DAFO tendrá en cuenta el motivo del proyecto, el subvencionador, los plazos de entrega, los materiales a usar, el personal interno y externo, los costes, la formación necesaria para llevarlo a cabo, etc…

Si somos una empresa o lo realizamos para un producto o servicio: Un DAFO tendrá en cuenta a los trabajadores, clientes, proveedores y prestadores de servicios, administraciones públicas, entidades financieras, productos y/o servicios, empresas de la competencia, empresas colaboradoras… Y así hasta tener en cuenta cada una de las áreas que nos rodean.

¿Parecía fácil?

 Pues va a ser que no…

Por este motivo he decidido hacer un DAFO personal anual, pero esta vez dando cada uno de los pasos que creo que serían los correctos a la hora de definirte ya seas un estudiante, una persona buscando empleo, un trabajador en activo o una empresa y/o organización.

Próximamente podréis encontrar una saga de post explicando el proceso de creación de vuestro propio DAFO personal, así que estad atentos a los próximos post!

Nos vemos en el siguiente post, te espero!

¿Cómo convertir una mala idea de negocio en un excelente plan de empresa?

Definición “propia” de plan de empresa: Planificación exhaustiva y absurda de elementos que son variables en el tiempo y que tan sólo lee 1 de cada 1.000 inversores (el resto se quedan dormidos en la 4ª hoja…)

Se confirma: no me gustan nada los planes de empresa. Al menos, no la idea general que tenemos de ellos… Me gustan los business model canvas: me gustan los tableros llenos de post-it y las libretas llenas de apuntes e ideas. Me gusta el caos de no saber a lo que nos vamos a enfrentar mañana y de no medirlo todo al milímetro.

Soy un alma creativa, ¡qué le vamos a hacer!

Pero cuando nos enfrentamos a una nefasta idea de negocio (propia o externa) y aún así, hay que desarrollarla lo mejor que se pueda, es posible que pasemos por las siguientes fases:

1ª. Negación: Yo no elegí esto y no quiero hacerlo. ¡ME NIEGO!

2ª. Enfado e indiferencia: No quiero hacerlo y no me importa.

3º. Resignación: No me importa, pero no me queda más remedio.

4º. Negociación: No me queda más remedio, así que vamos a hacerlo.

5º. Ánimo: Ya que vamos a hacerlo, que salga lo mejor que se pueda.

6º. Autoconfianza: Yo puedo con eso y más, así que vamos a hacer el mejor plan de empresa!

Y cuando acabas y lo presentas, te pones a hibernar durante una semana entera porque acabas vacía y sin alma. Jajaja. Es broma. Pero estoy segura de que alguno de vosotros habéis pasado por alguna de éstas fases (o todas) en algún momento de vuestra vida y sabéis de lo que hablo…

Lo cierto es que por mi experiencia, no hay nada peor que trabajar en un proyecto en el que no crees. No importa por dónde lo cojas: ni se atiene a la realidad ni tiene sentido en sí mismo (ni aquí ni en ningún lugar paralelo donde poder desarrollarlo).

¿Y ahora qué hacemos?

Porque he estado donde tú estás ahora mismo y seguramente lo volveré a estar en el futuro; se me ocurrió que podría darte algún que otro consejo para que frente a la misma situación puedas desarrollar tu trabajo de la mejor manera antes de ¡mandarlo todo a freír espárragos!(o croquetas, ummmm, croquetas…)

  • No te desanimes: Lo sé, cuando tienes ante ti una mala idea es muy difícil encontrar algo que te motive, pero recuerda: estoy aquí contigo, pasé por donde tú y sigo vida, así que no te desanimes, ¡acabamos de empezar!
  • Intenta darle todas las vueltas posibles a la idea: Las ideas, como todo en esta vida, tienen las horas contadas a no ser que las traigas a tu terreno; por lo que siempre es posible que reinventes esa nefasta idea en algo interesante y viable si le das la vuelta hacia todas las posibilidades que se te ocurran (Brainstorming o lluvia de ideas).
  • Si la idea está muy estructurada y es inamovible, intenta negociar las variables adjuntas con su correspondiente justificación: Algo que me ocurre a menudo cuando me entregan un plan que no tiene por dónde cogerlo lo mires por donde lo mires; es intentar negociar variables pequeñas (financiación, trabajadores, distribuidores, proveedores, clientes, entorno competitivo, plan financiero, etc…) que quizás a simple vista para el cliente no parezcan importantes, pero que pueden convertir una mala idea en un plan de empresa mucho más razonable.
  • Crea un entorno empático con el cliente para que deposite su confianza en ti: Se supone que ésto ya estaba implícito desde el principio, ¿verdad? Pues no. La mayoría de los clientes te confiarán sus ideas, sus esperanzas de éxito y sus proyectos, pero crear un vínculo de confianza con el cliente requiere de la voluntad de ambas partes y de tu bendita y resignada paciencia con ellos.
  • Lee hasta que se te caigan los ojos: Bueno, quizás no tanto, jajaja. Pero como he dicho anteriormente: ¡La información es poder! Quizás encuentres algún camino distinto que tomar o alguna idea/temática que pueda complementar la idea principal y hacerla más atractiva. Todo depende del cliente al que te enfrentes (mira como lo he dicho, ¡ENFRENTES!), pero si utilizas esa información para argumentar los posibles cambios y has generado suficiente confianza en el cliente, podrás traer el plan a tu terreno con mayor facilidad.
  • Rodéate de los mejores (si puedes…): Si trabajas solo, tener buenos colaboradores que te quiten trabajo y no te sumen cargas innecesarias siempre es un acierto, pero cuando trabajas junto a otros obligatoriamente y éstos suponen una carga para ti… ¡MALO!

Un par de consejos:

  • Trabajar con otros no significa trabajar todos en todo, da autonomía a los demás igual que tú quieres tener la tuya y reparte las tareas del proyecto según sus cualidades y aptitudes.
  • Infunde respeto y ánimo entre los tuyos: Lo que en casa comúnmente llamamos un “tira y afloja”. Diles lo que tienen que hacer, pero anímales a hacerlo en un entorno sin estrés dentro de los plazos de entrega obligatorios. Ofrécete a ayudarles y proporciónales los materiales que creas que pueden hacer de la idea un proyecto válido; pero no cargues tú con todo el trabajo. Ofrece tus opiniones si te las piden; si no estás seguro de algo, reenvía a vuestro supervisor o jefe y hazle partícipe (al jefe o jefa) de todo lo que acontezca en el equipo durante la creación del proyecto.

RECUERDA: Son tus compañeros, no el enemigo…

  • Se razonable frente a las demandas del cliente y si no puedes con ello, rechaza el proyecto: No cargues con cosas que sabes de antemano que no podrás realizar, por mucho que te guste o quieras participar en ello. A veces, un NO a tiempo evita males mayores.
  • No culpes a los demás por lo que no eres capaz de hacer por ti mismo: Siento decirte que si es tu trabajo, te vas a encontrar con 99 ideas de negocio tremendamente malas frente a 1 que parezca medianamente buena. Tú eres el experto (o experta) por lo que si el proyecto no funciona la culpa será tuya aunque la idea de negocio sea imposible de llevar a cabo, así que: “agárrate los machos” y trabaja duro para que ese proyecto imposible se convierta en algo estupendo; al fin y al cabo, lleva tu marca y si eres tan estupenda (o estupendo) en tu trabajo como creo, estoy segura de que lo conseguirás.
  • No tengas miedo al fracaso: Si algo va mal en tu proyecto o no sale como esperabas, no te preocupes (lo sé: del dicho al hecho…) Se necesitan al menos ¿25/50? pruebas de ensayo y error para conseguir algo bueno, así que si estás pensando que fracasaste porque algo salió mal y el proyecto no salió adelante, no desesperes. Analiza lo que ocurrió: si fue culpa tuya o de tu equipo, no volverás a fallar en eso la próxima vez y si no lo fue, acepta que hay cosas que no podemos controlar y que a veces, ganar no es posible.
  • Enfréntate a tus peores miedos (por tu propio bien): Como decía antes, la mayoría de las ideas de negocio son nefastas hasta que alguien llega y les da la vuelta. Así que no te desanimes. Seguramente pasarás por todas las fases antes de comprender que eres tú el que tiene que ” tirar del carro” o de la idea de negocio para convertirla en algo espectacular, así que no tengas miedo. Ésto le ocurre a miles de personas cada día, lo que pasa es que no lo van contando por ahí…

Por último, me gustaría recordarte algo:

No importa la idea, sino lo que hacemos con ella. 

 

Nos vemos en el siguiente post, te espero!

Requisitos del candidato perfecto (Parte I): Proactividad.

Leyendo el periódico encontré (casualmente) un artículo que según él mismo manifestaba: “Desencriptamos el diccionario laboral“. Ésta es la primera entrada de 10 sobre dicho artículo, porque aquí hay mucho que contar…

Según la definición del artículo: pro-actividad es la capacidad que tenemos para llevar la iniciativa y pensar creativamente. Rezaba además que es uno de los factores más valorados por las empresas a la hora de elegir a sus candidatos junto a la polivalencia, la capacidad de adaptación, el trabajo individual, el conocimiento del sector, la organización, la gestión del tiempo y el trabajo en equipo.

Y si encima sabes asar castañas como un profesional sin que se te quemen, no tendrías que preocuparte en buscar trabajo ya que serías Superman, bueno no: a Superman lo del trabajo en equipo… le fallaba. Pero asar castañas como un pro, ¡si señor!

Cada vez que leo o escucho la cantidad de cualidades que “supuestamente” se pide al candidato perfecto me da por pensar en qué tipo de superhéroe tendrías que ser para poseerlas todas y además tener tiempo de lavarte la capa y que se te seque (mientras vas removiendo las castañas al mismo tiempo, claro está.)

Dejando el humor de lado… Estoy totalmente de acuerdo en que debes rodearte de profesionales con cualidades que te complementen y que deberías realizar tu trabajo de manera que salgas de él cada día satisfecho por haber dado el 100%. Esto debería ser algo que no hiciese falta ni pedirlo por parte de la empresa sino que estuviera implícito en todos nosotros como trabajadores.

Riñendo cariñosamente a los trabajadores de éste país (no a todos, afortunadamente) cuando uno llega a un nuevo trabajo con un contrato bajo el brazo solemos acomodarnos en nuestro puesto y convertirnos en amebas sin voz ni voto, sin voluntad propia.

Como hablaba en un anterior post, quizás se deba a que muchos de nosotros cursamos unos estudios que no encajan con el tipo de trabajo para el que están destinados o sencillamente que aspiramos a un puesto en el que ganar mucho dinero pero que realmente no nos motiva como trabajadores…

Es cierto que ser proactivo a veces no es fácil. Comentaba anteriormente que muchos jefes te impiden desarrollar tus habilidades por miedo a que les superes, otras veces es posible que ese desarrollo se salga de lo que ellos consideran y no encaje con el tipo de organización en la que te mueves. Lo que es cierto es que ser proactivo es algo innato que todos deberíamos desarrollar tanto en nuestra vida profesional como en la personal.

No estoy muy de acuerdo con la definición que el artículo da o al menos, parece sacada a retales de la definición original. El mismo creador de la palabra “Viktor Frankl“, lo definió como:

“ser capaz de escoger/adaptar nuestra forma de pensar o de ser respecto a las situaciones que enfrentamos a diario.”

Pero para entender lo que significa ser proactivo, deberíamos primeramente conocer su antónimo, lo que significa ser reactivo: una persona reactiva encaja perfectamente con el 99% de la población mundial, conocéis el dicho: ¿esperar a que te toque la lotería sin ni siquiera haber comprado un décimo? Veamos cuales son las principales diferencias…

Proactivo vs reactivo

  • Hacer que las cosas sucedan vs esperar a que las cosas sucedan.
  • Achantarse ante las dificultades de la vida vs tomar la decisión de ¿qué haces con ellas? y sobre todo ¿qué actitud tienes ante ellas?
  • Dejar que otros asuman la responsabilidad vs asumir la responsabilidad de lo que hacemos.
  • Trabajar aquello que te aporta un estado de bienestar vs anclarse en las dificultades.
  • Crear, investigar y dar a conocer nuevas ideas u oportunidades vs hacer lo que te mandan.
  • Creatividad vs costumbre.
  • Adaptarse al entorno vs esperar que el entorno se adapte a ti.
  • Buscar solución a los problemas vs dejar que otros lo solucionen.
  • Innovación vs tradición.
  • Trabajar con otros aportando y nutriéndose todo lo que se pueda vs trabajar de forma independiente sin contar con los demás.
  • Ganas continuas de aprender vs estancamiento profesional y personal.
  • Ante cualquier dificultad escoger la opción que mejor resultados te dé (o no hacer nada) vs no controlar tus impulsos ni tu forma de actuar.
  • Tomar decisiones (o no hacer nada) según tus principios o creencias vs tomar decisiones basadas en las opiniones o expectativas de otros.
  • Ser diferente vs intentar parecerse al resto.
  • Seguir adelante vs rendirse.
  • Nadar contracorriente vs seguir a la corriente.

En resumen, proactividad significa:

“Tomar el control de tu vida”

Todos somos proactivos en algunas cosas y reactivos en otras, existen pocas personas que pertenezcan a un sólo bando. Pero lo cierto es que hay una gran diferencia entre hacer la tarea o actividad que un profesor te manda aunque no estés de acuerdo o te parezca inútil (reactivo) y elegir la carrera profesional que vas a cursar porque tu profesor te la recomiende aunque no te guste (reactivo). Por la misma razón, existiría una gran diferencia entre elegir no realizar un examen final porque no te parece justo o necesario (proactivo) y realizar tus estudios a distancia porque no te adaptas o no te parece adecuado el plan de estudios ofertado en un centro cercano a tu domicilio (proactivo).

¿Y tú? ¿Eres proactivo o reactivo?

Nos vemos en el siguiente post, te espero!

Co-working: ¿Compartir o atesorar tus ideas?

A veces, hay pensamientos que te rondan la cabeza un tiempo, se van, vuelven de nuevo… y en ese proceso te van dejando una sensación de Déjà vu bastante extraña. Desde hace como más de un mes ando escuchando por aquí y por allá, razones (absolutamente válidas todas) sobre lo que debemos compartir o mostrar al mundo y lo que debemos ocultar o lo que es lo mismo:

¿Debería compartir mis ideas en un mundo globalizado donde todos ayudásemos a mejorar dichas ideas o debería protegerlas del mundo para que yo sea el único que las posea y las explote?

Hoy voy a contaros algo que me pareció muy curioso escuchar en una reunión de pre-lanzamiento de productos en la que estuve presente hace bastante tiempo pero que recuerdo como si fuera ayer… (Como una es muy discreta, acuerdos de confidencialidad aparte, omitiré ciertos datos que a nadie le importan…)Dont

NOTA EXTRA: Algo que he descubierto es que cuando no tienes que ser participante en algo pero estás presente, tus capacidades de observación (y las mías son ya de por sí muy exhaustivas) se multiplican a niveles infinitos.

Vamos con la historia…

Imaginaos una mesa (no digo redonda porque es ovalada…) con los representantes de 3 departamentos distintos. El Departamento de investigación, el Departamento Comercial y el Departamento de Administración. Un nuevo producto va a salir al mercado y en dicha reunión se va a discutir qué pasos se han de tomar para que dicho lanzamiento sea un éxito.

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Departamento de Investigación: Su postura era la de compartir. Recuerdo haber leído hace bastante un Tweet donde “alguien” hablaba sobre la necesidad de compartir tus ideas con otros y no de retenerlas como un usurero sólo para ti o tu empresa. Sin dar muchos detalles que tampoco vienen a cuento, digamos que su idea era la de, sin revelar el proceso de elaboración y creación del producto (lógicamente), dar a conocer a los demás la mayor cantidad de información posible sobre dicho producto.

Departamento Comercial: Su postura era la de retener. Tengo que decir, que aunque no comparta su opinión al 100% la respeto totalmente, ya que si ocurre un pequeño fallo o se nos escapa un dato de más, todo el tiempo que has invertido en crear a tu nuevo “bebé” se puede ir al traste por la “bendita” competencia maliciosa. Su postura era la de mostrar al resto lo menos posible salvo lo meramente necesario.

Departamento de Administración: Su postura variaba entre uno y otro, quizás en cierta manera por tener mucha más experiencia en ese campo o al menos es lo que yo creo. Estaba de acuerdo en sacar el producto con los datos necesarios para ello pero sin regalar la información a cualquiera, tan sólo a los clientes que comprasen el producto.

Si no os hubiera dicho los perfiles de cada uno de ellos, estoy segura de que después de contaros cómo actuaba cada uno en dicha reunión los habríais definido perfectamente. Y es que aunque para mí alguno tenía más razón que otro, las tres opiniones según el departamento eran totalmente válidas y lo que es mejor, la reunión sirvió para llegar a un acuerdo común entre las tres partes.

Tengo que decir, que si tuviera que elegir a alguno de los tres, mis ideas irían directamente hacia el Departamento de Administración (¿a saber por qué? jajaja). Creo que compartir con tu equipo todo lo que puedas por el bien común siempre es positivo, pero dentro de tu equipo.

La opción del Departamento de investigación, seguramente la compartiría si fuera ajena al entorno laboral donde la gente es excesivamente competitiva y arrastra a los demás por el fango en cuanto pueden por alcanzar un puesto superior. Ésta sería mi opción favorita, pero resulta demasiado idealista en un mundo tan malvado como el nuestro.

La última opción, como comentaba anteriormente, la entiendo por el Departamento al que se refiere, comprendo que el Departamento Comercial se debe encargar de atesorar sus productos y protegerlos del resto de carroña que amenaza constantemente a éstos pero también creo que cuanta más información des a tus clientes (con cuidado, claro está) siempre vas a mostrar una transparencia y una cercanía que es muy difícil de conseguir en éstos días.

Como comentaba al principio del post, una idea que me rondaba la cabeza constantemente…

¿Deberíamos compartir nuestras ideas? ¿Deberíamos atesorarlas para nosotros mismos por miedo a que nos las roben? ¿Deberíamos protegerlas de alguna manera?

Y lo que para mi es más importante…

Cuando trabajas en un equipo, cuando trabajas codo con codo con otros. ¿Deberías confiar en tus compañeros? ¿Deberías intentar aportar no ya el 100% sino el 200% a tu equipo o deberías reservarte algo para ti y luego poder destacar con ello delante de tus superiores?

Existen tantísimas respuestas posibles, pero lo que me interesa saber es…

TÚ, ¿Qué opinas?

Nos vemos en el siguiente post, te espero!

¿Perdido? ¡Ponga un Coach en su vida!

“Algo tiene que estar muy mal en el mundo si necesitas pagarle a un desconocido para que te ayude a conseguir lo que quieres en la vida.”

Realmente no podría deciros si esta frase es de otra persona o mía propia, pero si lo es… ¡”Cucha” que cosas tan curiosas se me ocurren de pronto!

Hace no mucho tuvimos “obligatoriamente” que asistir a un curso de 10 horas sobre liderazgo en emprendedores. El título no me llamaba mucho la atención pero que era obligatorio ir, lo era. A veces no se trata de que quieras hacerlo o que no tengas otra opción sino de que tu sentido común y tu responsabilidad te obligan a hacer cosas que tu cerebro definitivamente no acepta.

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El Coach es esa persona que nadie sabe muy bien como definir qué hace pero que supuestamente te ayuda a saber cuales son tus objetivos y cómo alcanzarlos. Y para que ésto se cumpla debe sacarte de tu zona de confort… Y ahí es donde el coaching y yo no nos llevamos bien. Que noooo, que mi zona de confort está muy bien, es calentita, me siento feliz, cómoda, alegre… ¿por qué debería salir?

Pues si, definitivamente cada vez me sacan o me toca sacarme con más frecuencia y claro, mi cerebro me boicotea y al final acabo haciendo algo que no me gusta, cansada y de broncas con mi propio cerebro.

Y es que no se le podría ocurrir a nuestro queridísimo Ministerio de Educación otra cosa que fomentar el emprendimiento desde las aulas, por lo que “por las mismas de antes” me llevo comiendo horas y horas de emprendimiento cuando una, definitivamente, se niega a ser emprendedora en algo que no suponga algo más que cambiar su forma de trabajar; por ejemplo, pasar de subrayar en amarillo fluorescente a rosa “fosforito”.

Y es que en los últimos años el fomento del emprendimiento parece ser la única opción a salir de la situación nefasta en la que nos encontramos y como siempre, los españoles cogemos el camino más fácil y en vez de fomentar el empleo de calidad, alentamos a nuestros estudiantes a que monten su propio negocio en vez de enseñarles a potenciar sus cualidades para destacarlas por encima del resto. ¡Así es este país!

Pero vayamos al tema en cuestión que es de lo que se trata…

El miedo es algo que nos inculcan desde pequeños, los temores de nuestros mayores se vuelcan en nosotros de forma casi imperceptible hasta hacernos tener miedo de nuestra propia sombra…

Pero no puedes culparlos, en realidad, el miedo no es algo tan malo, todo depende de cómo lo manejes: Tengo pánico a las alturas, hasta el punto de que me dan ataques de vértigo terribles donde parezco una peonza en cuanto me subo a un escalón que no tenga barandilla. Pero he subido a un décimo y he mirado por el balcón (que sí, agarrada a la barandilla o sentada en el suelo, pero he mirado!), me he montado en la montaña rusa (no era el Dragón Khan, pero era una montaña rusa), he subido a la noria (sentada, por supuesto), he caminado y escalado por montañas con una caída de más de 50 metros (pero no me he asomado, lógico) e incluso subí a la Torre Eiffel. Lo que quiero deciros con esto es que mi miedo nunca me ha impedido hacer lo que quería, por que mis ganas de hacer algo estaban por encima de lo que mi cuerpo o mi cerebro decía…

El problema con el que nos encontramos es que poco a poco nos han convertido en autómatas que deben “pasar por el aro” en aquello que se supone que debes hacer y no en cómo o en quién eres. Hubo una época en este país donde se fomentaba ser funcionario del Estado y allá que nos bombardeaban con propaganda para tener un “empleo estable”; luego llegaron las sucesivas crisis económicas (a ver si alguien aún se piensa que ésta es la primera) y decidieron que la única manera de sacarnos adelante no empieza por crear un empleo de calidad en el que los trabajadores estén contentos y por ello sean más eficientes en menos tiempo… NOOOOO, es en crear negocios y desarrollar ideas de la nada sin asesoramiento y con muy pocas o ningunas ayudas (como la moda de los ¿planes de pensiones? pues más o menos lo mismo, van cambiando según se les ocurra…)

¡¡¡ERROR!!!

¿Sabéis por qué? por que un emprendedor es algo muy distinto de un empresario, empresario puede ser cualquiera, emprendedor NO. Hace no mucho, cuando alguien te decía: ¿yo? yo no estudio ni trabajo, ¡soy emprendedor! literalmente te sonaba a ser un vago que no sabía ni lo que quería: ahora parece ser que con “tanta publicidad” se empieza a entender que un emprendedor no es alguien que no sabe qué hacer con su vida, sino todo lo contrario…

Pero el emprendimiento como tal se refiere a otras cosas, cosas que como decía antes, los españoles (y algunos cuántos más) han olvidado por el camino… El emprendimiento es un estado, un estado perpetuo de superación propia. Es una forma de trabajar, de salir adelante frente a un problema, de buscar soluciones y respuestas en vez de decaer y dejarse vencer… Todos llevamos un emprendedor dentro, todos nos enfrentamos a retos cada día y salimos victoriosos, todos tenemos que salir de nuestra zona de confort a diario para poder sobrevivir y eso no es una cualidad, es pura supervivencia.

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Sin embargo, como comentaba antes, desde pequeños se nos inculcan dos polos muy opuestos: por un lado “debes ser un EMPRENDEDOR” y por otro “debes PASAR POR EL ARO Y HACER LO QUE ES BIEN COMÚN PARA TODOS” ¿soy a la única a la que no le encaja?; quizás se deba a que para el sistema en el que nos encontramos: ser emprendedor es montarte la película tu solito sin ayudas de nadie y proveer al Estado del dinero que necesitan para “¡¿vete tú a saber qué?!”

Lo cierto es que debido a este caos, a veces, necesitamos una pequeña ayudita, un empujoncito, un par de claves que nosotros no podemos o queremos ver. ¡Y para eso nacieron los Coach!

(NOTA PARA LOS LECTORES: ¿Habéis visto que bien he hilado la cosa, voy mejorando, ¿¿¿eh????)

No se trata de que alguien le encuentre sentido a tu vida, sino que te ayude y te acompañe en el difícil camino de definirla y alcanzarla. Un buen coach sabe hasta donde presionarte, por que te conoce y ve lo que ni tu ni otros ven. Pero encontrar a alguien que sea realmente un coach y no que se llame a si mismo así es difícil, ¿verdad?refugees-1020258

No puedo hablaros de muchos por que no conozco a tantos, pero si puedo hablaros de Jorge Blanco, la persona que compartió con nosotros esas 10 horas. Quizás, por que no ha tenido una vida sencilla, es por lo que puede aportar un punto de vista diferente; quizás sea por que ha dado muchos tumbos y se ha caído más de mil veces hasta que no podía más (pero ahí está, de nuevo hacia delante)…

Pero cuando encuentras a alguien a quien le gusta tanto su trabajo y disfruta con ello, merece la pena dejarlo como recomendación para ocasiones futuras.

Escuela de liderazgo

 

www.escuelaliderazgo.es

Nos vemos en el siguiente post, te espero!